martes, 23 de noviembre de 2010

Es el miedo al futuro el que hoy me hace sentir un nudo en el estómago. Ese miedo a no saber que voy a hacer de mi vida, quién voy a ser, ¿dónde queda todo lo que fui e hice hasta ahora? Eso no se puede olvidar ni dejar de lado como si fuera un libro que terminas de leer y sin embargo hay que animarse... En este momento, cuando pienso en lo que voy a hacer después de la escuela, nada más puedo angustiarme porque se que voy a estar sola, nada de amigos todos los días, de risas, de salidas. Algunos se quedaran juntos, iran a la misma universidad y se verán muy seguido... pero yo no y no me imagino sin ellos.
Me espera un cambio muy grande, y no se si voy a estar preparada para afrontarlo y dejar atrás todo lo que fui, todo lo que conozco, lo que más amo. Porque aunque todos digan que no va a ser así, que los amigos son para siempre, la verdad es que las personas se van distanciando y los amigos para toda la vida nunca se sabe cuáles van a ser. Aunque se que los voy a llevar siempre conmigo, no quiero separarme de ellos.
Y llega un momento en el que no podemos tomar decisiones en base a lo que nuestros amigos vayan a  hacer porque eso, a la larga, nos va a perjudicar.
Entonces, ¿qué hago? todavía tengo tiempo para pensarlo mejor pero, mientras siga con esta incertidumbre, ese nudo en el estómago va a seguir apareciendo para recordarme que no hay que demorarse demasiado porque, quiera o no, este cápitulo se va a terminar para darle paso a uno nuevo...
¿qué será?

No hay comentarios:

Publicar un comentario