Me encantaría que mi vida fuera una película romántica, de esas que te hacen llorar pero que a la vez te hacen sentir bien, que te dejan con una sonrisa en la cara, con la esperanza de que algo mejor te puede pasar. O sino, me gustaría que mi vida fuera un musical... Poder cantar y bailar cuando lo sienta y que el mundo vaya a la par mía; que se contagien la alegría, la tristeza, la emoción, el amor a través de cada canción.
Pero más que nada quiero un final felíz, como los de las comedias románticas o los musicales, que no son verdaderos finales porque te hacen creer que la historia recíen está comenzando.
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